martes, 30 de octubre de 2012

Georges Perec 'El vengador'



N° 59

Marzo  de 1971

El vengador

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Tras una larga ausencia, el Vengador vuelve a México.
Un traidor se dispone a dispararle en la espalda cuando una mano enguantada de color claro surge y se lo impide.

Grandes escaladas a caballo para proteger los abrevaderos y los manantiales secretos.

En la ciudad estallan motines. Han arrancado las verjas de la plaza mayor. Los carteles han sido desgarrados.

El país está dominado por un tirano local, acolito del imperialismo yanqui.

Numerosas  peripecias se convierten en gags estilo “Lucky Luke”

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martes, 28 de agosto de 2012

Destileiter


                                                                         

                                           Destilado de polvo,
               lleno de venas de tierra
                         chisporroteo de 20 mil mierdas de viajes submarinos
                                                                                                   y tornasoles cámbricos


                         Sediento en el desierto de las flores
                                                              acompañado de gladiolus
                                                                                         de acordeones norteños en high-definition


                 como turbina de avión

Fluidos corporales 
de cánticos orgásmicos 


Alegre de SER en todo
de cultivar el movimiento de rodillas
de palpitaciones acumuladas en gotas: 
 VIDA
plasta de lluvia   
 

martes, 31 de julio de 2012

Anthepasthados:


DIOS, el big-bang, la bacteria creadora de la humanidad entera hace macromillones de años -hace ratito-, el dinosaurio que despertó y ya no estaba allí, las galaxias de acá a la vuelta: doblando la esquina pasada la siguiente caseta a orillas de la Vía Láctea, el pasto donde caminaron los primeros pies libres de este planeta -mismo pasto donde a besos me comí a la Katy Rosalba Jennifer-, mi primer sueño en Solaris, mis platicas con Shakespeare, mis platicas con Sterne, mis platicas con la cucaracha parlante, mi colección de tazos, una fender stratocaster, la poesía que no se escribe ni se lee, el árbol de chicles, tu sonrisa mitad dormida mitad despierta, la cience fiction, la cience friction....

sábado, 4 de febrero de 2012

ELEGIA XIX: ANTES DE ACOSTARSE John Donne (Traducción de Octavio Paz)





Ven, ven, todo reposo mi fuerza desafía.

Reposar es mi fuerza pues tendido me esfuerzo:

No es enemigo el enemigo

Hasta que no lo ciñe nuestro mortal abrazo.

Tu ceñidor desciñe, meridiano

Que un mundo más hermoso que el del cielo

Aprisiona en su luz; desprende

El prendedor de estrellas que llevas en el pecho

Por detener ojos entrometidos;

Desenlaza tu ser, campanas armoniosas

Nos dicen, sin decirlo, que es hora de acostarse.

Ese feliz corpiño que yo envidio,

Pegado a ti como si fuese vivo:

¡Fuera! Fuera el vestido, surjan valles salvajes

Entre las sombras de tus montes, fuera el tocado,

Caiga tu pelo, tu diadema,

Descálzate y camina sin miedo hasta la cama.

También de blancas ropas revestidos los ángeles

El cielo al hombre muestran, mas tú, blanca, contigo

A un cielo mahometano me conduces.

Verdad que los espectros van de blanco

Pero por ti distingo al buen del mal espíritu:

Uno hiela la sangre, tú la enciendes.

Deja correr mis manos vagabundas

Atrás, arriba, enfrente, abajo y entre,

Mi América encontrada: Terranova,

Reino sólo por mí poblado,

Mi venero precioso, mi dominio.

Goces, descubrimientos,

Mi libertad alcanzo entre tus lazos;

Lo que toco, mis manos lo han sellado.

La plena desnudez es goce entero:

Para gozar la gloria las almas desencarnan,

Los cuerpos se desvisten.

Las joyas que te cubren

Son como las pelotas de Atalanta:

Brillan, roban la vista de los tontos.

La mujer es secreta:

                                    Apariencia pintada,

Como libro de estampas para indoctos

Que esconde un texto místico, tan sólo

Revelado a los ojos que traspasan

Adornos y atavíos.

Quiero saber quién eres tú: descúbrete,

Sé natural como al nacer,

Más allá de la pena y la inocencia

Deja caer esa camisa blanca,

Mírame, ven, ¿qué mejor manta

Para tu desnudez, que yo, desnudo?