sábado, 1 de enero de 2011

Erotismo de caballero



Conozco el TIRANT LO BLANC, por coincidencia de tiempos, y porque me deslumbra leer la definición que de él hace Cervantes en el DON QUIXOTE:
—¡Válame Dios! —dijo el cura, dando una gran voz—. ¡Que aquí esté Tirante el Blanco! Dádmele acá, compadre; que hago cuenta que he hallado en él un tesoro de contento y una mina de pasatiempos. Aquí está don Quirieleisón de Montalbán, valeroso caballero, y su hermano Tomás de Montalbán, y el caballero Fonseca, con la batalla que el valiente de Tirante hizo con el alano, y las agudezas de la doncella Placerdemivida, con los amores y embustes de la viuda Reposada, y la señora Emperatriz, enamorada de Hipólito, su escudero. Dígoos verdad, señor compadre, que, por su estilo, es éste el mejor libro del mundo: aquí comen los caballeros, y duermen, y mueren en sus camas, y hacen testamento antes de su muerte, con estas cosas de que todos los demás libros de este género carecen. Con todo eso, os digo que merecía el que le compuso, pues no hizo tantas necedades de industria, que le echaran a galeras por todos los días de su vida. Llevadle a casa y leedle, y veréis que es verdad cuanto dél os he dicho.
Lo conozco también porque de todos los ensayos literarios de Vargas Llosa que he leído -y los he leído todos- "Carta de batalla por TIRANT LO BLANC" es un libro de fascinación por la novela de Martorell. Los tres ensayos que incluye tienen una cronología muy alternada en el tiempo: el primero es un prólogo de 1969, el segundo una conferencia en 1970 y el tercero una celebración al TIRANT en 1990. Nunca concluido porque, quien sabe, quizá mañana se sume a esté una nueva celebración o un nuevo descubrimiento en la vida de Martorell. Pero, integro siempre, el libro logra su motivo principal: fascinarnos por la novela total que construyo Martorell.
Motivo de seducción suficiente: galopar al viento de una novela total y monumental como el TIRANT LO BLANC. Si alguien no los cree suficientes, me tiene sin cuidado y que entonces mejor no pida consejo cuando busque una novela que incluya lo mejor que el género ha sabido desenvolver: la aventura, la afrenta, el amor, el odio, la inteligencia, la estupidez, las derrotas y las victorias. El TIRANT LO BLANC reúne el quehacer novelesco y, lo más importante, el humano. El cura de Cervantes, sin perder la ironía en la seriedad, dice: aquí comen los caballeros, y duermen, y mueren en sus camas, y hacen testamento antes de su muerte, con estas cosas de que todos los demás libros de este género carecen. Lo que el cura no dice es que, a veces, este caballero no duerme, y no lo hace porque lo olvide, o lo olvide Martorell. El motivo por el que a veces no duerme es el mismo por el que no duerme quien conoce el amor de la noche. Sí, TIRANT LO BLANC es una novela erótica y de las mejores. Los episodios son sui generis pero no menos fascinantes que los episodios de batallas, cada uno en su sitio, y llenos por igual de locura seductora. Quizá por que, las batallas y los amores parecen, las más de las veces, una misma espada.