jueves, 17 de noviembre de 2011

Nadie conoce a Copi




Después de E.V.M., de Bolaño, de mi amigo Uriel y de mí, no conozco a nadie -y cuando pienso en nadie, pienso de verdad en la verdadera NADA-  que haya leído o que lea a Copi: Raúl Damonte Botana. Vila-Matas lo leyó por que le tradujo una obra –y por más anécdotas que de él acumulo-. Bolaño lo leyó porque Bolaño leía todo y sabía distinguir lo excéntrico esplendoroso. Mi amigo Uriel porque se topó con un libro de él en el museo del estanquillo y se lo robo. Y yo, porque nadie nunca se llama Copi y escribe un libro con ese nombre estampado en él y hace, además, que esos libros sean geniales –cuando ocupo la palabra GENIAL lo digo desde mi más profundo corazón oxidado-.
¿¡Porque putamadre nadie ha leído a Copi!?  
No lo sabremos nunca y quizá la cosa no cambie. Le decía a Uriel, que a este paso, y si no conocemos todos a Copi, las ratas pueden salir y tragarnos los testículos o los pezones derechos y escupirlos en el retrete de la abuelita de cualquiera. O puede suceder algo peor. Puede suceder que, si no leemos a Copi, empecemos a padecer de disfunción eréctil con fuertes espasmos de viruela. Ahora, después de que nos ocurra esto a todos en el mundo, ya no tendrá caso leer a Copi, porque entonces, Copi habrá pasado a formar parte de la literatura realista más recalcitrantemente estúpida y será como una telenovela del canal dos: con putas y travestidos tratando de tragarse las cucarachas del lavadero y recitando poemas en arameo a las viejitas, que en el último momento, son boxeadores negros con vergas enormes. Si se acaba el mundo ya no tendrá caso leer a Copi.
Pero como no creo que eso ocurra –porque eso solo ocurre en las ficciones de Copi, y el mundo deja y vuelve a existir ahí donde está la escritura de Copi- tenemos que leer a Copi, porque el mal humor está destripando a nuestros preciosos niños y a nuestros apestosos viejos. Tenemos que hacer algo por terminar de dinamitar a esa perra que unos llaman LITERATURA, tenemos que sepultarla y para eso solo existe alguien que pueda ayudarnos y se llama COPI.
Por que sépanlo amigos míos, la literatura me importa un vil carajo. Tenemos que destrozarla, estoy hasta los huevos de literatura. Bien me vendrían unas vacaciones en Miami o en las Bahamas, pero no. Soy consciente de este caos y me quedo aquí. Para destruir a la literatura. Dejemos ya de pensar que la prosa tiene que ser aromática. Dejemos de intentar bajarle los calzones a nuestra novia con linda prosa. Dejemos ya de ser literatura. Leamos a Copi y dejemos de leer los subtítulos de las películas, porque eso no nos dice nada, eso no sirve para destruir a la literatura. Para eso solo sirve Copi, y yo no dejo de leerlo porque quiero que en el mundo no quede rastro de esa perra LITERATURA.
Por otro lado, si alguien se ha tomado todo lo anterior enserio espero no haberle herido la sensibilidad, no era mi propósito. Mi propósito era decirles que si leen a Copi podrían entrar a formar parte de la NADA que es donde verdaderamente se encuentra el ALGO. Y la verdad es que no sé qué significa eso que acabo de escribir. Al fin, y si alguien llego hasta acá, solo me queda decirle, con una sonrisa que me emociona: nadie conoce a COPI.                                        

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