miércoles, 6 de abril de 2011

Esos aburridos

Ahí va: nada me causa más tristeza y me da mas hueva que la "gente de la literatura". Me refiero a toda esa gente de tertulia, gente muy bonita y muy pendeja, muy de juicios y de muchos más prejuicios. Esto ya no es París, se acabo la edad de oro y que mejor la poesía fluya de boca a boca (sin hablar), que de hocico en hocico (casi ladrando). Yo ya no soporto mucho todo el ruido -los blogs son los que más-. Cada persona escribe -hablo de esta gente bonita (muy pendeja)- y cree zanjar en sus mediocres lineas lo que a un autor le lleva considerable tiempo dejar en tinieblas. Si un autor después de dejar en la imprenta sus hojas lo primero que piensa en hacer es, dejar de escribir, tal pareciera que "los lectores" se empeñaran por ponerlo en aprietos ("¿que intento decir en esta parte?, ¿de que trata el capitulo tal?, ¿que opina de las nuevas tendencias?) con preguntas que, tal vez -y sin tal vez- están dentro de cada lector. A Cobain le preguntaban qué intentaba decir con "Nevermind", a lo que respondía: Nevermind. Sergio Pitol dice que las personas más nocivas son las personas de las certezas "alejate de todas esas personas, ni son certeras sus certezas". Yo -y hablo desde un yo que no sera el de mañana, ni creo que sea el de ayer- nunca he creído que la literatura sirva de algo -me refiero a fines prácticos, y eso mas o menos ya lo intuimos todos- nunca se ha construido un edificio ni se gana dinero (quien es sincero con su escritura -escritura, escritura, escritura-), por que la literatura es un fuego no presto a todos los fuegos, es elitista (elite que nunca aparece en "los lugares comunes de la literatura": ni creas que se aprende a escribir en la escuela, ni creas que las tertulias sirven, ni creas que los talleres te hacen escritor).
Todos quieren escribir como su autor favorito, cuando se tendría que intentar lo contrario. Todos creen que la literatura es de 8 a 6 y de ahí se va a descansar. Yo quisiera que todos dejaran de ser "todos" -aunque ni pierdo el sueño por que no sean "si mismos"-. A mi me sucede cada que me cuelgo la guitarra (¿te sabes tal canción...? -y lo ridículo es escucharlos tararearla-) como si me interesara que sepan si me se tal canción, siempre termino -y sé que suena pedantisimo-: "Escuchala en una rockola o bajala de internet, o qué, a Bolaño le pedirías que escriba "Cien años de soledad", o a Jodorowsky le dirías que haga una pantomima de Marceau, no seas ridículo y dejame tocar lo que se me antoje, y si no se me antoja nada, pues no toco".
Yo veo que en México la gente (seguro se los ha enseñado la television -es la maestra sustituta cuando la educación nunca ha funcionado-) es critica de todo, sabe cuando alguien canta bien, cuando un actor actuó mal, cuando un escritor es aburrido, cuando esto cuando lo otro ¡Ya todos son críticos! Y si los críticos-críticos están críticos, los críticos-no críticos son solo: criticones sin dos pelos de juicio. A mi me aburren mucho y la verdad es que los detecto a las dos palabras y por ellos mismos ocupan de inmediato ese lugar al que llamo: esos aburridos        

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