sábado, 15 de mayo de 2010

Un encuentro con El Mago (Pitol es mi maestro)



En La Notte de Antonioni todo gira en torno a una conferencia. Giovani Pontano, el escritor que interpreta el admirado Mastroianni tiene que acudir a una conferencia de su más reciente libro (nunca sabemos de qué trata el libro y su titulo lo vemos entre líneas, las entre líneas de un film). Ahora que me he inaugurado un blog y que intento saber bien como sirve, me doy cuenta de que, en cierta proporción, me ha dejado reflejar lo que vi en una conferencia y de que esta se me va convirtiendo en una especie de dietario por partes, un tríptico de esta conferencia que, a diferencia de la conferencia de Pontano que es todo el pesar que recorre los fotogramas del filme, mi conferencia o mejor, la conferencia de Vila-Matas (y que nunca sabremos si fue un pesar, aunque lo intuiríamos como impostura de su más admirado film, también La Notte) empieza ya a girar entre la farsa, la excentricidad y la oblicuidad; tres elementos que, por azarosos y mezclados, permitirían ver reflejados en un espejo los elementos de lo que alguien podría definir como, el parecido más cercano a Sergio Pitol, el mago que en mitad de la conferencia decidió aparecer para (y con toda razón) ser aplaudido y ovacionado, además de presentado en automático por Juan Villoro: En estos momento va llegando nuestro maestro Sergio Pitol...

¿Que hubiera sentido Pitol de haber conocido, aunque fuera por instantes, a sus más admirados escritores en un momento especifico? ¿Que hubiera sentido de saber que en determinado momento hubiera tenido tiempo de intercambiar, aunque fuera breve, un dialogo con alguno de ellos? Si esas preguntas me las hicieran a mí sin duda me quedaría solo con mi propia versión, válida para mí y que me llevaría a la tumba, sin más. Nunca sabremos que hubiera hecho Pitol, pero de que pudo conocer a alguno no hay duda. A mí se me aparece tanto la emoción en este instante que escribo, que, quizá, cometa un pecado en la misma escritura, aunque bien visto, no me importaría mitificar mas a alguien que, por mi parte, considero como una figura imprescindible de mi vida, de mi quehacer, de mi mundo, Sergio Pitol.


De este mago hemos aprendido que, Todo está en todas las cosas. Basta saber que, si por un lugar entro la modernidad de occidente es por las traducciones tan citadas de Pitol. No hay, que yo sepa, otro ejemplar tan parecido a Sergio Pitol que Sergio Pitol. El mismo Vila-Matas, en el breve dialogo que tuvimos, y donde como una casualidad le dije que, eran los dos escritores que no podían tener mejores biógrafos (Vila-Matas biógrafo de Pitol y viceversa) concluyo, a modo de dialogo portátil: Pitol es mi maestro


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