sábado, 29 de mayo de 2010

The Mars Volta o la inmortalidad de la muerte




I NEED A SANCTUARY IN THE PAGES OF THIS BOOK

Mi cabeza se quebró y todos los fragmentos que quedaron dispersos, se reunieron, mi percepción cambio. Fue justo lo que me ocurrió una madrugada donde el insomnio se apodero de mí, fue justo lo que me ocurrió cuando escuche por vez primera a The Mars Volta. No recuerdo muy bien (entiéndase que mi cabeza sufrió mil quiebres esa noche) pero fue de un canal de televisión de donde vino todo: el sonido, la imagen. No atendí nada en el mundo, no dormí. La canción me confirmaba: Now I'm lost. Me reencontraba con esa perdición. Al no tener nada, lo tenía todo. Era como si al escuchar ese coro (aun me sucede) y saberme perdido, paradójicamente, me diera cuenta de que en verdad existía. Me ha sucedido mas adelante, en el transcurso de una vida de estar perdido, ese síntoma de estar y no estar o mejor, de ser y no estar, como dice Vila-Matas; me ha sucedido con la mejor literatura, con el mejor cine, con el mejor teatro y con las artes que no pueden pertenecer a ninguna clasificación por que, son ese punto donde el humano deja de serlo para ser su propio ser. Si Marcel Duchamp decidió convertir su propia vida en obra de arte, entonces yo había encontrado en la perdición el encuentro de mis fragmentos: convertirme en todas las obras, ser todos los filmes, saberme escrito en todas las paginas de la literatura, ver mis obras teatrales representarse en mi realidad; y todas las motivaciones de la locura lucida o de la lucidez delirante, me habían llegado por una canción que, me confirmaban su parte final: You’ll never know. Nunca sabrias nada de la literatura que es una puta, ni del teatro total impostura, las imágenes vistas de tu cine serian tan efímeras que, cada imagen sucedida te regeneraría en interpretaciones infinitas. Eso si, serias el primero y el ultimo en enterarte de tu nacimiento y tu muerte. Estas pintado de rojo, eres tu sangre, eres una arquitectura construyéndose, construida e ignórate (past present and future tense), eres un cuaderno de notas y la tinta en metamorfosis. Inertiatic ESP con su introducción, Son et lumiere, fue la primera canción que escuche de The Mars volta, la primera de un disco que, en conjunto, me recuerda mucho a “El Mago de Viena”, de Sergio Pitol, donde todas las cosas están en todo. El hilo argumentativo del disco es el estado comatorio de Julio Venegas (amigo intimo de los creadores de la banda Omar y Cedric, muerto en 1996), un trance donde 60 minutos y 51 segundos, que dura el disco, enligan un tiempo que puede ser lo que dura un coma (relativos los tiempos de las enfermedades) y permite la narración a los amigos que inmortalizaran la muerte en una pagina de concreto que se convertirá en sonidos. Desde que tuve por primera vez en las manos el disco y vi las dos portadas intercambiables me intereso mucho esa donde el cerebro esta floreando bajo el mar; un amigo me dijo que era la misma cara la del disco y la mía, yo pensé que era el mismo cerebro, el cerebro de la portada y mí cerebro de aquella noche en que termino partiéndose y reintegrándose, aquella noche donde me entere que, estaba perdido y escucharía a los leprosos de este tiempo de vulgaridades. Esa noche me respondí todo sabiendo que, cada libro necesita un santuario para cada pagina y para cada letra que ha sido escrita, que se esta escribiendo y que se escribirá con la tensión de saber que, es la ultima cosa que recuerdo ahora (The last thing I remember now).

No hay comentarios:

Publicar un comentario